La sesión realizó un recorrido por los años de la Segunda República Española, situando su nacimiento en el contexto de la crisis del sistema de la Restauración, el desgaste de la monarquía de Alfonso XIII y las consecuencias de la dictadura de Primo de Rivera. Tras las elecciones municipales de abril de 1931, la proclamación de la República despertó grandes expectativas de cambio entre amplios sectores de la sociedad. Aquellos primeros meses estuvieron marcados por un clima de entusiasmo popular y por la voluntad de construir un nuevo modelo político capaz de afrontar los problemas estructurales que arrastraba España desde hacía décadas.
Txema Gil se detuvo especialmente en la Constitución de 1931 y en las principales reformas impulsadas durante el bienio reformista. Se destacó la ampliación de derechos civiles, el reconocimiento del sufragio femenino, la implantación del divorcio, la apuesta por una educación pública y laica, la reorganización del ejército y los intentos de modernizar la estructura agraria del país. Asimismo, se explicó cómo la cuestión autonómica encontró una de sus principales expresiones en la aprobación del Estatuto de Cataluña, mientras el Gobierno trataba de responder a las demandas sociales y territoriales que emergían con fuerza en distintos puntos de España.
La exposición también mostró cómo muchas de estas transformaciones generaron una creciente oposición entre sectores conservadores, propietarios agrarios, parte del ejército y la jerarquía eclesiástica. Paralelamente, algunos grupos obreros y revolucionarios consideraron insuficientes las reformas emprendidas y mantuvieron una fuerte presión social mediante huelgas, ocupaciones y movilizaciones. Los sucesos de Casas Viejas, la reorganización de las derechas en torno a la CEDA y el ascenso de nuevas corrientes políticas fueron reflejando una sociedad cada vez más dividida, en la que las posiciones moderadas fueron perdiendo espacio frente a opciones más radicales.
El recorrido concluyó con el estudio del bienio conservador, la Revolución de Asturias de 1934, la crisis política posterior y la victoria del Frente Popular en las elecciones de 1936. La creciente tensión en las calles, la radicalización ideológica y el deterioro de la convivencia política fueron configurando un escenario cada vez más inestable. Finalmente, la explicación mostró cómo la acumulación de conflictos sociales, políticos e institucionales, unida al contexto internacional de crisis y auge de los totalitarismos europeos, acabó desembocando en el levantamiento militar de julio de 1936 y en el inicio de la Guerra Civil española.