La conferencia ofreció una amplia reflexión sobre las raíces profundas de la Guerra Civil española, situando su origen mucho antes de 1936. A través de un recorrido por la historia contemporánea de España, se analizó cómo décadas de inestabilidad política, conflictos sociales, intervenciones militares y dificultades para consolidar una cultura democrática fueron configurando un escenario de creciente polarización. La exposición de Arcadi Sánchez Castelló mostró cómo las reformas impulsadas durante la Segunda República, destinadas a modernizar el país y transformar estructuras históricas profundamente arraigadas, provocaron una intensa reacción de sectores que percibían amenazados sus intereses y su posición dentro de la sociedad española. El resultado fue una creciente confrontación ideológica que acabó desembocando en el golpe militar de julio de 1936 y en el posterior estallido de la guerra.
El recorrido abordó después el desarrollo militar y político del conflicto, describiendo cómo el fracaso parcial del golpe de Estado dio paso a una guerra prolongada que dividió el país durante casi tres años. La intervención analizó la evolución de ambos bandos, las dificultades organizativas de la zona republicana, el proceso de consolidación del poder en el territorio sublevado y el progresivo ascenso de Francisco Franco hasta convertirse en líder indiscutible del nuevo régimen. Episodios decisivos como la defensa de Madrid, la campaña del norte, la batalla del Ebro o la caída de Cataluña permitieron comprender la evolución de una contienda que fue transformándose progresivamente en una guerra de desgaste cuyo desenlace se fue inclinando de manera cada vez más clara hacia el bando franquista.
Uno de los aspectos centrales de la sesión se centró en la dimensión internacional del conflicto. Se explicó cómo la guerra española trascendió muy pronto el ámbito nacional para convertirse en un auténtico escenario de confrontación entre las grandes corrientes ideológicas de la época. La ayuda militar de la Alemania nazi, la Italia fascista y Portugal al bando sublevado, así como el apoyo de la Unión Soviética, México y las Brigadas Internacionales a la República, evidenciaron que lo que estaba ocurriendo en España formaba parte de una crisis mucho más amplia que afectaba a toda Europa. La exposición defendió que la Guerra Civil fue, en muchos aspectos, un laboratorio donde se ensayaron estrategias, armamentos y enfrentamientos ideológicos que pocos años después reaparecerían a escala continental durante la Segunda Guerra Mundial.
La intervención concluyó examinando las profundas consecuencias humanas, políticas, económicas y culturales que dejó el conflicto. Se recordó el enorme coste en vidas humanas, el exilio de cientos de miles de personas, la represión ejercida durante y después de la guerra, la destrucción de buena parte del tejido intelectual del país y la instauración de una larga dictadura que marcaría la vida española durante décadas. Como reflexión final, Arcadi subrayó la importancia de preservar la memoria histórica no como un ejercicio de confrontación, sino como una herramienta para comprender el pasado y extraer enseñanzas que permitan fortalecer la convivencia democrática. La Guerra Civil apareció así no solo como un episodio fundamental de la historia de España, sino también como una advertencia sobre las consecuencias que pueden derivarse de la polarización extrema y de la incapacidad para resolver los conflictos mediante el diálogo.