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El desarrollismo franquista: el gran cambio económico y social de la España del siglo XX

De la autarquía y el aislamiento internacional al crecimiento económico que transformó la sociedad española (1959-1973)
28 de abril de 2026

Tras la Guerra Civil, España vivió una larga etapa de aislamiento internacional, represión política y dificultades económicas derivadas de la política autárquica impulsada por el régimen de Franco. La exclusión inicial de los principales organismos internacionales y la escasez de materias primas dificultaron la recuperación económica del país. Sin embargo, la Guerra Fría modificó progresivamente la posición internacional de España, especialmente tras los acuerdos con Estados Unidos y el Vaticano en 1953 y el ingreso en la ONU en 1955.


El verdadero punto de inflexión llegó con el Plan de Estabilización de 1959, que supuso el abandono de la autarquía y la apertura de la economía española a los mercados internacionales. A partir de entonces comenzó el llamado desarrollismo, una etapa de fuerte crecimiento económico favorecida por la inversión extranjera, la emigración de trabajadores españoles a Europa, el auge del turismo y una coyuntura internacional excepcional caracterizada por energía barata y expansión económica en todo Occidente.


Este crecimiento provocó profundas transformaciones sociales. Millones de personas abandonaron el mundo rural para trasladarse a las grandes ciudades o a las zonas industriales y turísticas del litoral. Surgió una nueva sociedad urbana y de consumo, aumentó el nivel de vida y se produjo una modernización de las costumbres. Al mismo tiempo, el desarrollo industrial y turístico modificó profundamente el paisaje económico español, aunque también generó desequilibrios territoriales, especulación urbanística y una dependencia excesiva de determinados sectores productivos.


A pesar de estos avances, el régimen mantuvo su carácter autoritario hasta el final. Durante los últimos años del franquismo crecieron la oposición política, los movimientos obreros, las reivindicaciones nacionalistas y las críticas de sectores de la propia Iglesia. La crisis del petróleo de 1973 puso fin al ciclo expansivo del desarrollismo y evidenció las debilidades estructurales de la economía española. Dos años después, la muerte de Franco en noviembre de 1975 abrió el camino hacia la Transición democrática.

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