Esta nueva conferencia histórica del Ciclo de la PAU trazó un amplio retrato de la sociedad española desde los inicios del siglo XIX hasta los años previos a la Segunda República, explicando cómo un país profundamente rural y heredero de estructuras tradicionales fue transformándose lentamente bajo el impacto del liberalismo, la industrialización y los cambios económicos. La ponente describió una España marcada por fuertes contrastes, donde la antigua aristocracia se fusionaba progresivamente con las nuevas élites económicas mientras la mayoría de la población continuaba viviendo en el campo y dependiendo de una agricultura poco productiva. A través de este recorrido se fue dibujando una sociedad en la que convivían modernidad y tradición, avances y resistencias, configurando muchas de las características que marcarían la historia contemporánea del país.
Uno de los ejes centrales de la sesión se centró en las profundas transformaciones económicas y demográficas que acompañaron este proceso. La conferencia explicó el alcance de las desamortizaciones, los intentos de reforma agraria y las dificultades que impidieron la creación de una amplia clase media rural. Se analizó cómo la mayor parte de las tierras acabó concentrándose en manos de grandes propietarios, agravando las desigualdades sociales y alimentando el fenómeno del campesinado sin recursos. Paralelamente, se describió una industrialización lenta y desigual, concentrada principalmente en Cataluña y el País Vasco, que no logró absorber toda la mano de obra disponible ni generar un crecimiento comparable al de otros países europeos. Esta situación contribuyó a mantener importantes bolsas de pobreza y a reforzar los desequilibrios territoriales que caracterizaron a la España de la época.
Eva Lara Catalá también relató el nacimiento y evolución del movimiento obrero como respuesta a las duras condiciones de vida de trabajadores y jornaleros. Se describieron las largas jornadas laborales, los bajos salarios, el trabajo infantil, la falta de protección social y la ausencia de representación política efectiva para amplios sectores de la población. En este contexto fueron surgiendo las primeras asociaciones obreras, las sociedades de socorro mutuo, el socialismo, el anarquismo y los sindicatos que desempeñarían un papel cada vez más relevante en la vida pública española. La ponente mostró cómo las reivindicaciones laborales terminaron conectándose con demandas más amplias de justicia social, participación política y mejora de las condiciones de vida, generando una creciente conflictividad que marcaría las primeras décadas del siglo XX.
La conferencia concluyó analizando la España de comienzos del siglo XX, una sociedad que avanzaba hacia la modernización pero que seguía arrastrando profundas desigualdades. El crecimiento de las ciudades, la expansión de la educación, la aparición de nuevas formas de ocio, el auge de los nacionalismos periféricos y la progresiva incorporación de la mujer a espacios educativos y profesionales reflejaban un país en transformación. Sin embargo, la persistencia de los problemas sociales, la radicalización política y los conflictos derivados del desigual desarrollo económico seguían condicionando la vida nacional. Como reflexión final, la sesión mostró que muchas de las tensiones que definieron la España contemporánea nacieron precisamente en este largo proceso de cambio, en el que convivieron tradición y modernidad, progreso y conflicto, durante más de un siglo de profundas transformaciones.