Alicia García-Herrera analizó la estrecha relación entre el amor y la muerte en la mitología griega, dos fuerzas que los antiguos consideraban fundamentales para comprender la condición humana. A lo largo de la sesión se explicaba cómo la pasión amorosa era capaz de alterar el destino de los individuos y se mostraba la manera en que los mitos griegos convertían el amor en una experiencia que trascendía la propia existencia. La intervención combinaba referencias mitológicas, filosóficas y culturales para acercar al público a algunas de las historias más universales de la tradición clásica.
El recorrido comenzaba con los trágicos relatos de Píramo y Tisbe y de Acis y Galatea. A través de estas narraciones se ilustraba cómo el amor podía enfrentarse a obstáculos insalvables, a los celos o a los designios del destino. Al mismo tiempo, se destacaba que la muerte no conseguía destruir completamente el vínculo entre los amantes, ya que los mitos transformaban su recuerdo en símbolos permanentes de amor eterno. La conferencia también mostraba la profunda huella que estas historias dejaron en la literatura, la pintura, la escultura y la música occidentales.
Uno de los momentos centrales de la ponencia se dedicaba al mito de Orfeo y Eurídice, paradigma del amante que descendía al inframundo impulsado por el deseo de recuperar a la persona amada. Junto a este relato se analizaba la figura de Alcestis, considerada ejemplo supremo de sacrificio y fidelidad. A través de ambos mitos se reflexionaba sobre conceptos como la confianza, la duda, la entrega y el valor, al tiempo que se examinaba cómo el amor podía desafiar incluso las fronteras de la muerte.
La conferencia concluía con el mito de Eros y Psique, presentado como la gran historia de superación y esperanza dentro de la mitología griega. Este relato simbolizaba el camino de aprendizaje, maduración y transformación que conduce a la unión definitiva entre el alma y el amor. Como reflexión final, se subrayaba que todos estos mitos compartían una misma enseñanza: aunque la muerte formara parte inevitable de la existencia humana, el amor verdadero seguía representando una fuerza capaz de vencer al tiempo, al olvido y a la propia muerte.