A las 19 horas del día 29 de enero la Sala de la Tertulia, en el 7º piso del Ateneo Mercantil de Valencia, se llenó un jueves más para hablar de toros con Luis Blázquez, veterano torero de plata que se ganó a los asistentes con su sencillez, cordialidad, cercanía y sinceridad a corazón abierto.
Nicasio Jiménez tomó la palabra para saludar, celebrar el éxito de la proyección del documental Dolores Aguirre. Pasión por al toro, cuyo director José Pardo Ventura asistirá a la tertulia del jueves 5 de febrero, y presentar al invitado, persona entrañable, honrada y sincera, con 42 años de profesión.
Luis Blázquez saludó a los asistentes y dio la enhorabuena a la tertulia por llevar 34 años hablando de toros todos los jueves. Se siente parte de ella por el cariño que recibe y tiene muy presente que le falta prácticamente una semana para empezar la temporada en Valdemorillo.
En conversación distendida e informal con Nicasio comentó que lleva 42 años de profesión, 36 de ellos como banderillero. Su madre nunca ha ido a la plaza; ha sufrido mucho, especialmente los años en los que han coincidido sus tres hijos —Víctor Manuel, Raúl y Luis— toreando. Le llamaban al final y ella sabía aproximadamente las horas en las que iba a escuchar su voz después de la corrida. Ha acompañado a sus hijos cuando han recibido homenajes.
Su esposa no era aficionada cuando se conocieron; ahora ya se ha aficionado.
En el recorrido por su dilatada carrera profesional destacó las 17 temporadas con Manzanares, en las que ha vivido grandes tardes que nunca ha celebrado ni disfrutado, pensando siempre en la corrida del día siguiente.
En ese momento entró en la sala su hermano Víctor Manuel, que se incorporó entre aplausos a la mesa presidencial. Sin antecedentes taurinos en su familia, todo empezó cuando Víctor Manuel, un chaval, iba a ver una corrida televisada de Fallas y, con un amigo, se fue en tren a Valencia y se coló en la plaza como hijo de un matrimonio mayor. Descubrió así el mundo taurino, contó emocionado su experiencia al llegar a casa, y Luis se apuntó al segundo viaje.
Luis ha sufrido muchos y serios percances en costillas, tobillos, pulmones, peroné… y le está costando mucho esfuerzo recuperarse para comenzar la temporada en plenas condiciones.
El 13 de septiembre de 1992 debutó con caballos en Valencia logrando una oreja. Tuvo que esperar casi un año hasta agosto con una novillada de Jiménez Pasquau, que no salió bien, lo que le hizo reflexionar sobre lo duro que es entrenar sin tener nada a la vista y tomar la decisión de pasar a banderillero a las órdenes de su hermano. En ese momento tenía muy claro que estaba obligado a triunfar, en lógica coherencia con la decisión tomada.
A continuación, Luis Blázquez contó su paso por las cuadrillas de Vicente Barrera, Litri, Padilla, Finito, Morante y Manzanares. Este último, que tenía una gran proyección para romper como figura, le llamó para suplir a un banderillero que había sido cogido y en Navidad le ofreció entrar a sus órdenes. Es bonito ver el sacrificio extremo para triunfar como figura en Sevilla, Las Ventas, Nimes, Dax… Ha tenido la suerte de estar allí y disfrutar de tardes redondas.
Todos los toreros tienen muy difícil mantener el nivel de figura por los percances y el estado anímico. La clave es que siguen llenando y el público es el que manda. Como detalle recordó una tarde de Litri, Ponce y Barrera, en la que no salían bien las cosas hasta que Litri sacó la raza y el orgullo de figura con una memorable serie de manoletinas.
El segundo toro lleva un extra de tensión cuando en el primero no se ha triunfado. Puedes estar fuerte, entrenado y mentalizado, pero solamente están activados los que tienen corridas, y la presión llega a los demás. Luis calcula que ha toreado unas 3.000 tardes en la categoría de los grandes, y tiene claro que cuanto más toreas, más miedo hay a no estar bien. Cuando te encuentras emocionalmente bien, lo normal es que salgan las cosas.
La tensión de estar anunciado en una corrida sube en el momento de liarse el capote de paseo, pero no impide que todos sepan su colocación en la liturgia del paseíllo.
Los toros se desgastan mucho cuando después de dos puyazos llegan a la muleta.
Con detalle describió Luis la corrida goyesca histórica del 2 de mayo de 1996, en la que Joselito se encerró con seis toros en Las Ventas, desplegando en doce quites todo el repertorio de capa. Se siente muy orgulloso de haber estado allí, con especial mención al búfalo de Cortijoliva que salió al final.
Cuando en un sorteo no te gusta un toro, no quieres que te toque. En la plaza de Vista Alegre (Bilbao) se lidió una corrida de El Pilar por El Juli, Manzanares y Talavante. El toro de más peso se atravesó a todos en el sorteo y quedó de segundo sobrero, pero tuvo que salir y resultó noble.
El relato sencillo de estas experiencias otorgó a la tarde una especial amenidad.
Se lleva bien con todos los toreros en cuyas cuadrillas ha estado. El banderillero se coloca por una temporada y va renovando. Se siente muy agradecido de que apuesten por él en una profesión muy difícil, en la que las cosas no siempre salen como uno quiere.
Los componentes de las cuadrillas que han coincidido muchas tardes se conocen, se respetan y no preguntan por las manías de cada uno.
Las circunstancias de la muerte de Curro Valencia, el 27 de julio de 1996 en la Plaza de Toros de Valencia, explicadas por Luis Blázquez, supusieron el punto emocional más alto de la tertulia. Toreaban Víctor Manuel Blázquez, Juan Carlos Vera y Javier Rodríguez, en sustitución de tres figuras, y había tres cuartos de plaza. Curro estaba lesionado en los abductores y le tocaba poner dos pares. Luis le habló de hacerse cargo él para que Curro pusiera uno solamente, pero llegado el momento, por hombría y dignidad, Curro Valencia decidió poner el primer par a Ramillete, que le corneó mortalmente en el hemitórax derecho. Considera Luis que se merece un busto en la Plaza de Valencia como homenaje y recuerdo, y en atención a su familia. Una atronadora ovación cerró este momento tan emotivo.
Con gran amabilidad y sencillez atendió el invitado a las preguntas de los asistentes:
– En Aranjuez, cuando El Boni le brindó un toro después de que Luis le salvara la vida, se sintió muy satisfecho y realizado.
– Ha visto llorar de rabia a algún matador después de haber pinchado un toro.
– A diferencia de lo que ocurre en los tentaderos, desde el burladero de la plaza no se organizan ni comentan las faenas de los matadores; todo lo más se apuntan detalles y matices con un tacto exquisito.
– En el matadero de Burjassot pasó varios años practicando por las noches el apuntillado de las reses, gracias a un familiar de Vicente Barrera que le abrió las puertas. Con la crisis de las vacas locas esta práctica se acabó. En la plaza no es lo mismo, resulta una tarea muy ingrata.
– Los trofeos que más le han emocionado son el reconocimiento de la Generalitat Valenciana a una dinastía de toreros y a su trayectoria, y el de la Feria de Málaga a la cuadrilla de Manzanares al completo.
– Sabrá darse cuenta del momento de la retirada, que no está lejano: alguna tarde de final de temporada, porque he conseguido lo que he querido, he organizado mi vida y mi familia.
– No sabe si seguirá en el mundo del toro. Le ilusiona acompañar y aconsejar a un joven aspirante, pero solamente en sus primeros pasos.
– En las horas previas a la corrida se combinan la insatisfacción que produce el sorteo, la visita de la cuadrilla al matador en su habitación —donde le cuentan las características de cada toro— y la respuesta a sus preguntas, mostrándose normales y despiertos.
– De algún modo se considera un talismán para la Puerta del Príncipe y la Puerta Grande de Las Ventas de matadores en cuyas cuadrillas ha estado.
– Le hubiera gustado formar parte de la cuadrilla de Paco Ojeda, con el que ha compartido muchos días de campo.
– Las gratificaciones del ganadero José Luis Marca a las cuadrillas
A las 21 horas se cerró con una atronadora ovación a Luis Blázquez una tarde animada e intensa que se hizo muy corta. La próxima tertulia se celebrará el 5 de febrero a las 19 h., con la presencia de José Pardo Ventura para hablar del documental Dolores Aguirre. Pasión por el Toro, que tanto gustó al público.
Salvador Chapa