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El vuelo de los capotes y la forja de hombres

Hablando de toros con José Manuel Montoliu y los alumnos de la Escuela Taurina de Valencia
14 de abril de 2026

En el Salón Sorolla del Ateneo Mercantil de Valencia, el jueves 9 de abril de 2026 a las 19 horas, se cerró el ciclo de entrevistas de la temporada con José Manuel Montoliu y los alumnos de la Escuela Taurina de Valencia.


Nicasio Jiménez tomó la palabra para saludar a los asistentes y, en especial a las autoridades transmitiéndoles su alegría por verles y por su pasión por los toros, que llenaban el Salón Sorolla, informar de que las retransmisiones televisivas de las corridas de Sevilla y Madrid se podrán seguir en la primera planta del Ateneo Mercantil, y presentar al futuro de la tauromaquia valenciana en las personas de los alumnos de la Escuela Taurina de Valencia, dirigidos por su profesor José Manuel Montoliu, que componía la mesa presidencial junto con Nicasio Jiménez a su izquierda y Salvador Chapa, cronista del acto, a su derecha.


Acto seguido, José Manuel Montoliu saludó al público, agradeció a los alumnos su presencia a pesar de estar en vacaciones y manifestó su deseo de que en la escuela llegue pronto el relevo de Toni Gázquez y Víctor Manuel Blázquez.


Nicasio agradeció al Ateneo Mercantil su continuado apoyo a la tauromaquia, puso un mensaje de voz de Israel Guirao disculpando su ausencia por las obligaciones de su preparación e inició la conversación con José Manuel sobre lo que se siente ante el toreo y su carrera profesional.


A la Escuela Taurina, José Manuel entró de niño como hijo del recordado Manolo Montoliu, que compaginaba sus facetas de banderillero y profesor. Tras unos años como banderillero y novillero, tuvo la satisfacción de volver a la escuela, porque hace lo que le gusta y ama el toreo, pese a haber conocido su cara más amarga.


El toro, como misterio impredecible, te da libertad. El toreo es adictivo, genera adrenalina hasta el punto de que siempre deseas volver. Es como una droga que se echa de menos a pesar de los festivales. Se es torero hasta el final porque vale la pena sacrificar la vida por esta pasión tan honda, por una profesión en la que se aprende compañerismo, esfuerzo, sacrificio, disciplina y decoro, valores que, junto con el respeto a los mayores, trata ahora de inculcar a sus alumnos y que les servirán toda la vida, dentro y fuera de la profesión que han elegido.


Si los alumnos se esfuerzan con tesón, saldrán de la escuela con una mochila de formación humana en valores que faltan en otros ámbitos de la vida.


En este momento del acto se incorporó a la mesa presidencial Luis Maicas, en su condición de presidente de corridas de toros. De forma sencilla, natural y directa, transmitió al público un resumen de la liturgia y el ritual del festejo taurino: La llave, como elemento simbólico, el delegado gubernativo la entrega al alguacilillo, quien a su vez la pasa al torilero. Recordó incluso que tuvo que suspenderse un festejo en Cáceres por faltar la llave.


El lenguaje de los pañuelos sirve al presidente para comunicarse con los que están en el ruedo y en los tendidos: el blanco marca el comienzo del festejo, el orden de la lidia y la concesión de trofeos; el verde indica la devolución del toro al corral si no es útil para la lidia; el rojo señala que deben ponerse banderillas negras; el naranja indica el indulto excepcional del toro; y el azul señala la vuelta al ruedo como reconocimiento.


Esta enseñanza de la tauromaquia, muchas veces pedida en la tertulia, mereció un fuerte aplauso del público.


Bajo la dirección de José Manuel Montoliu se inició una sesión de toreo de salón a cargo de los alumnos, en la que se abordaron la forma de coger el capote según el viento y la altura del torero, la forma de montar la muleta con el estaquillador y de llevarla ni muy fuerte ni muy flojo, como si tuvieran un pájaro en la mano, el final de la faena para preparar al toro y la ejecución de la suerte suprema.


En cada una de las fases intervinieron los alumnos Pablo Bueno, Sebastián, Ángel —de tan solo 10 años—, Jorge Escamilla, que cada día se desplaza desde Villarreal, Pablo Torres, José Román, Mario Varona y otros que se ganaron el cariño, la admiración y el aplauso de los asistentes.


A continuación, las preguntas del público fueron atendidas de forma sencilla, directa y cordial por José Manuel Montoliu y éstas fueron sus respuestas:

  • Todos los días hay preparación física, porque no hay otro camino en una profesión tan exigente.
  • Al inicio de la faena, la clave es abrirle el camino al toro y enseñarle a embestir.
  • A veces es positivo que los padres lo pongan difícil para reforzar la vocación.
  • La formación incluye teoría sobre encastes, ganaderías y liturgia de la corrida.
  • No existe escuela de picadores, que se forman en las cuadras.
  • Algunos alumnos aspiran a ser banderilleros.
  • En el toreo de salón se aprende a hacer embestir al compañero.
  • El certificado de escolaridad es requisito para entrar en la escuela.
  • Es recomendable compaginar estudios y formación taurina.

Por último, un alumno destacó el respeto que recibe en su entorno académico, reflejo de la normalidad con la que vive su vocación.


La tarde transcurrió en un ambiente muy agradable, poniendo el broche final al ciclo de tertulias, que regresará en octubre.


Salvador Chapa

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