La conferencia presenta una introducción a la medicina psicosomática, una disciplina que entiende la salud como el resultado de la interacción entre factores biológicos, psicológicos y sociales. Frente a una visión centrada exclusivamente en la enfermedad o en el órgano afectado, el ponente propone una medicina integral que contemple a la persona en su totalidad, analizando no solo los síntomas físicos, sino también las experiencias vitales, el entorno familiar y los condicionantes emocionales que pueden favorecer la aparición o el agravamiento de numerosas patologías.
Uno de los ejes centrales de la conferencia es la importancia del estrés crónico y de las experiencias vividas durante la infancia. A través de conceptos como la teoría del apego, la "urdimbre afectiva" de Rof Carballo o la alexitimia —la dificultad para identificar y expresar las propias emociones—, se explica cómo determinados conflictos emocionales pueden permanecer ocultos durante años y manifestarse posteriormente mediante síntomas físicos. Enfermedades como el colon irritable, la fibromialgia, la psoriasis, la hipertensión o determinadas cefaleas son analizadas desde esta perspectiva integradora, sin renunciar en ningún momento a los tratamientos médicos convencionales.
La sesión profundiza también en los mecanismos de la somatización y en la forma en que el organismo puede expresar aquello que la persona no consigue verbalizar. El ponente diferencia entre las enfermedades psicosomáticas y los trastornos de conversión, mostrando cómo el cuerpo puede convertirse en un lenguaje capaz de reflejar conflictos internos no resueltos. A través de numerosos ejemplos clínicos, se pone de manifiesto la necesidad de comprender el significado emocional de los síntomas y de evitar una visión excesivamente fragmentada de la medicina basada únicamente en la especialización de órganos o sistemas.
Finalmente, la conferencia expone las principales estrategias terapéuticas desde una perspectiva multidisciplinar. La psicoterapia, el fortalecimiento del vínculo terapéutico, el abordaje de los traumas tempranos, técnicas como el EMDR, la promoción de hábitos saludables y la colaboración entre distintas especialidades médicas constituyen algunos de los pilares para favorecer la recuperación. El mensaje final invita a entender que cuidar la salud implica también atender la historia personal, las emociones y las relaciones humanas, recordando que el cuerpo y la mente forman una realidad inseparable.