El Ateneo acogió una conferencia de Israel Quintanilla dedicada a la tecnología dron y a su integración real en la sociedad, impartida por un profesor e investigador de la Universitat Politècnica de València (UPV), con trayectoria en ingeniería aeroespacial y cartografía, y vinculado al ámbito de los drones desde 2014. La sesión se planteó como un recorrido claro: contexto, qué hace la UPV en este campo, qué pueden hacer hoy los drones (a 28 de noviembre de 2025) y qué se espera en el futuro próximo.
Como eje de la charla, el ponente explicó que cualquier tecnología solo se integra si se cumplen tres condiciones a la vez: normativa que la regule, desarrollo técnico suficiente y demanda social. Con ejemplos históricos (aviación, automóvil), conectó esa evolución con el “salto” que están viviendo los drones, introduciendo conceptos clave como la gestión del tráfico aéreo no tripulado (UTM / U-space) y la movilidad aérea avanzada (IAM/UAM), insistiendo en la importancia del safety (seguridad operacional) y la security (seguridad de las personas).
En el bloque del presente, se mostraron aplicaciones ya consolidadas: cartografía de alta precisión, generación de gemelos digitales, agricultura de precisión con sensores, inspecciones industriales (eléctrica, eólica, fotovoltaica, gas), biodiversidad y emergencias. La conferencia incluyó un dato especialmente revelador tras la DANA: en las operaciones posteriores, los drones tuvieron un papel determinante, con un 78% de las operaciones aéreas realizadas con drones, y se explicaron dos casos reales en los que se emplearon para búsqueda mediante análisis de imágenes e inteligencia artificial y para inspección de túneles y cavidades con drones especializados, evitando riesgos para equipos humanos.
En la parte final, el ponente abordó el futuro inmediato: vuelos masivos y recurrentes en entornos urbanos, logística aérea (ya operativa en los cinco continentes) y el avance hacia el transporte de personas, con el hito de que dos modelos ya están certificados en China. El cierre apuntó a una idea principal: el siguiente gran reto no es “si habrá drones”, sino cómo se gestionará su espacio aéreo con servicios U-space, vertipuertos y coordinación institucional, para que la tecnología crezca sin perder seguridad ni aceptación social.