Lejos de la imagen solemne que suele asociarse al Imperio Romano, los romanos fueron grandes amantes del humor. Chistes, grafitis, bromas políticas, sátiras literarias, caricaturas y juegos de palabras formaban parte de su vida cotidiana y reflejaban una sociedad que sabía reírse de sí misma. Gracias a fuentes como los grafitis de Pompeya, el Filógelos —el libro de chistes más antiguo conservado—, los epigramas de Marcial o las obras de autores como Suetonio y Macrobio, hoy conocemos qué hacía reír a los habitantes de Roma hace casi dos mil años.
La conferencia recorre algunos de los escenarios donde el humor estaba presente: las tabernas, las termas, las escuelas, los espectáculos, las campañas electorales o incluso las tumbas. A través de decenas de ejemplos reales descubriremos cómo los romanos hacían bromas sobre médicos, soldados, profesores, políticos, borrachos, avaros, viajeros o personajes considerados ingenuos. También conoceremos los famosos grafitis de Pompeya, auténticas ventanas a la vida cotidiana, donde aparecen desde declaraciones de amor hasta ocurrencias escatológicas y comentarios satíricos escritos por ciudadanos anónimos.
El recorrido también muestra el ingenio de personajes históricos como Julio César, Augusto o Cicerón, protagonistas tanto de bromas como de ingeniosas réplicas que han llegado hasta nuestros días. La sátira política, los juegos de palabras, el humor negro o las burlas sobre defectos físicos demuestran que muchos de los mecanismos cómicos actuales ya existían en la Antigüedad y que, en numerosos casos, apenas han cambiado con el paso de los siglos.
Más allá de las risas, esta conferencia ofrece una forma diferente de acercarse a la civilización romana. A través de su sentido del humor descubriremos cómo pensaban, cómo se relacionaban y cuáles eran sus preocupaciones cotidianas. Una mirada original que combina historia, literatura, arqueología y cultura popular para demostrar que, incluso hace dos mil años, reír seguía siendo una de las mejores formas de entender el mundo.